No me molesta, mientras el tipo me trate bien.
(Y mientras me plazca, claro)
Tengo mi lugar, mis privilegios y limitaciones que finalmente son mínimas a comparación de lo cómodo que es no rendir cuentas.
Hasta puede llegar a serme halagador...
Él me da el placer de descargar sus quejas conmigo, yo se porqué ella no lo hace feliz siempre.
O ellas...
No importa.
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